¿Tapetes o Alfombras? Cómo Utilizarlos en una Reforma Integral

Añadir una alfombra a una habitación que de otra forma sería muy austera es una forma simple y práctica de darle personalidad. Sólo ello sería suficiente para usar una alfombra o tapete en un proyecto de decoración tras una reforma integral, pero existen otros motivos igual de interesantes para incluir estos elementos textiles tan dinámicos y variados. Podemos incluso decir que una alfombra hace que el diseño interior de un espacio se sienta completo, pues ayuda a vincular todas las piezas y elementos incluidos en una habitación determinada. Una alfombra sirve para ligar una habitación, definirla, añadir calidez o poner de relieve las capas que constituyen la decoración de esa área.

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Hay diversas formas de incorporar una alfombra tras una reforma integral, aquí en Tu7 hemos decidido presentarte algunas de ellas para animarte a incluir este versátil ítem decorativo en la remodelación de tu espacio vital.

Usar las alfombras para definir un espacio

Una alfombra es una forma excelente de definir un área separada dentro de un espacio grande o abierto. Por ejemplo, en un piso tipo loft o en una casa con un salón comedor-salón, una alfombra permite claramente determinar hasta dónde llega el espacio de descanso que corresponde al salón, o incluso hay quien decide utilizarlas para determinar el área que corresponde al salón comedor. Este tipo de uso para una alfombra o tapete es particularmente útil en pisos tipo estudio o loft en que no hay muros divisorios que marquen hasta dónde llega un área y dónde empieza otra. Pero inclusive en un dormitorio grande, una alfombra puede marcar el área de descanso y un espacio separado para los armarios y vestidores.

Las alfombras como elemento de variedad

Una alfombra o un gran tapete también pueden ser un elemento que rompa la monotonía y haga entrar la diversidad decorativa a un espacio. Al usar de una forma dinámica este ítem textil, por ejemplo, combinando dos alfombras diferentes en una sola habitación, se consigue un impacto estético bastante interesante. Eso sí, para usar dos alfombras, hay que poner atención en el siguiente detalle: usar dos alfombras de las mismas dimensiones puede crear una sensación de “cortar” la habitación en dos. Para añadir una impresión fluida de movimiento y dinamismo gracias a las alfombras diferentes, es mejor que éstas sean de distintos tamaños. Es precisamente esta idea lo que generará una sensación de variedad.

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Las alfombras generando espacios armónicos

Nuevamente partamos de la idea que en una habitación amplia o grande vamos a utilizar más de una alfombra, resulta evidente que vamos a tener que elegir dos que se complementen entre ellas en estilo, diseño o estampado. Incluso es interesante elegir dos materiales que ofrezcan sensaciones táctiles complementarias. Un contraste no siempre es negativo si tenemos cuidado de elegir con inteligencia y elegancia: el color, por ejemplo, es una forma excelente de crear armonía al tiempo que se juega con los contrastes. También podemos elegir alfombras que se complementen en cuanto a estampados y material, las opciones afortunadamente son amplísimas.

 

Ideas con color

¿Cómo elegir la paleta de color a usar en nuestro recién reformado salón? ¿Desde dónde partir para crear un ambiente con colores que nos enamoren y nos hagan sentir auténticamente en casa? Precisamente la alfombra puede ser un buen punto de partida para elegir una paleta de colores. La idea sería elegir en primer término una alfombra que nos guste y nos haga sentir bien, que nos agrade en términos de diseño y material, y tomarla como punto de partida para elegir el resto de los colores a utilizar en esa habitación. Existe otra forma de aproximarnos a la relación alfombras-colores, si ya tenemos todo el diseño realizado y el mobiliario, podemos elegir al final una alfombra en un color que combine con la paleta de color ya escogida, o bien, que dé un toque de contraste y vida al espacio.

Mantener el volumen decorativo bajo control

Una alfombra puede muy bien actuar como elemento para controlar el volumen decorativo de una habitación. Por ejemplo, es factible usar una alfombra para visualmente “tranquilizar” un espacio que de otra forma ya está sobrecargado, por ejemplo, con un papel tapiz mural con un patrón muy recargado. En ese caso, usar una alfombra neutra permite que el ambiente no siga esa escalada de saturación estética poco agradable. Por el contrario, cuando los muros están pintados en tonos lisos y sin demasiados elementos decorativos adicionales, una alfombra llamativa y alegre puede ser la forma ideal de quitarle la sensación de ser una habitación aburrida o plana.

Crear un punto focal

Cualquier esquema decorativo posee un “centro” de atención principal, porque si no, no se trata de un esquema decorativo, es una especie de aglomeración caótica de elementos. Elegir el punto focal en una decoración nueva (como la que realizamos tras una reforma integral) es un elemento esencial para una decoración exitosa. Las grandes alfombras, como son elementos impactantes en términos estéticos (por sus dimensiones y por el sitio que ocupan en la distribución de elementos en una habitación), son una excelente opción como punto focal. Una buena forma de otorgarles este protagonismo, es pintar los muros con un tono que esté presente también en la alfombra. Ello crea una especie de eco que retoma los colores que acentúan nuestra alfombra, dando como resultado una decoración bien centrada y agradable.

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¿Alfombras murales?

Una alfombra no siempre encuentra su lugar en el piso. En ocasiones, un movimiento audaz en cuanto a decoración es utilizar una alfombra para “vestir” un muro. Este tipo de opción resulta perfecta en esquemas decorativos bohemios o bien para crear un pequeño acento en una decoración nórdica. En este último caso, resulta perfecto elegir alfombras en fibras naturales, como lino o lana, y en tonos térreos o beiges que no desentonen con la predominancia del blanco en este tipo de diseño interior. El usar una alfombra como una especie de acabado mural, crea una sensación de calor de hogar e intimidad que es perfecta para el salón o los dormitorios.

Jugar con las formas

No todas las alfombras son rectangulares, este es un prejuicio decorativo que debemos dejar completamente atrás. Es posible entonces incluir una alfombra “tarde” en nuestras elecciones de mobiliario y accesorios. Por ejemplo, si ya hemos elegido todos nuestros muebles, podemos dejar que su disposición decida la forma que tendrá nuestra alfombra. Observar bien los espacios que dejan los muebles puede llevarnos a elegir una cuadrada, redonda, ovalada o incluso en formas y diseños más audaces y poco convencionales. La cuestión es no dejarse llevar por la idea de que si no tenemos un área rectangular, no podemos tener una bonita alfombra para complementar nuestra decoración.

Elegir el tamaño correcto

Es importante tomar en cuenta las dimensiones para explotar todos los elementos positivos que tiene una alfombra. Para colocar una alfombra que abarque toda la superficie del suelo de una habitación, es una buena idea dejar aproximadamente 90 centímetros libres en torno a la alfombra, lo que permite crear una sensación de mayor amplitud en esa área. Pasa lo mismo cuando ponemos una alfombra bajo la mesa del salón comedor, resulta más agradable si dejamos que la alfombra sobrepase la mesa unos 60 cm en todo el contorno de la mesa. Ello permite que las sillas estén sobre la alfombra aun cuando se jalan al momento de sentarnos. Se recomienda así mismo que una alfombra que se ubica a lo largo de un pasillo, sea al menos 10 centímetros más angosta y unos 25 cm más corta que el pasillo en su totalidad, sino este espacio se verá más pequeño y dará una sensación de encierro. Eso sí, hay que estar seguros de que se podrá caminar de forma cómoda, poniendo los dos pies sobre la alfombra sin problema.

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Decoración estacional

En ocasiones, más allá de que tengamos bien diseñada nuestra decoración, nos apetece actualizarla con el cambio de las estaciones y darle un toque primaveral u otoñal a nuestro piso. Para esos cambios que no son permanentes y que le cambian el rostro de manera temporal de nuestro espacio, los cojines, cortinas y alfombras son perfectos. Una alfombra gruesa nos ayudará a generar una sensación de calor e intimidad en las largas noches de invierno, y una más liviana y colorida será perfecta para darle a nuestro piso un aire estival en la temporada de calores. Estos cambios nos permiten de igual forma incorporar tendencias y colores actuales en nuestra decoración.

Cuidar tu alfombra

Una alfombra es una inversión para enriquecer la textura, el color y el ambiente en general de nuestro hogar, pero también es un textil que puede maltratarse con el uso. Por ello, es una excelente estrategia colocar un protector entre el acabado cerámico o parqué y la alfombra en sí misma, para evitar que ésta se maltrate y se deshile con el tiempo. También es importante incorporar un protector que sea adecuado tanto para el material del acabado cerámico y el propio tejido de la alfombra para maximizar su efecto protector.

Tipos de Alfombras

Para usarlas en todos los tipos de ideas decorativas que hemos listado, hay muchos tipos posibles de alfombras de entre las cuales podemos elegir:

  1. Las intemporales, con diseños y texturas clásicas. Un tapete que cubre todo el salón o el salón comedor en tonos neutros y claros es un ejemplo perfecto de este tipo de alfombra.
  2. Alfombras en rayas de colores. Este tipo de opción es ideal para añadir color o patrones únicos a un espacio. Las rayas pueden ser un patrón sutil o un colorido conjunto de contraste. En cualquier caso, un poco de imaginación permite perfectamente integrar las ideas creativas en cualquier tipo de decoración.Decoracion-Alfombras-04
  3. Alfombras en capas. Este tipo de alfombras son una especie de doble tapete, que le da de inmediato un look sofisticado a cualquier espacio. Usar dos alfombras en materiales diferentes una sobre otra, da un aura bohemia a un espacio, pero en espacios más tradicionales añadir dos tapetes en texturas y patrones diferentes, incrementa la profundidad del espacio.
  4. Alfombras bohemias. Una tendencia que no cesa de ganar adeptos es el uso de alfombras y tapetes étnicos, exóticos y bohemios. Sus patrones artísticos y sus colores diferentes, les dan un poder estético que los hacen destacar en todas las mejores formas posibles. Obviamente, este tipo de alfombras son las que más añaden color y vida a los espacios austeros.
  5. Las alfombras en colores y materiales neutros. Este tipo de alfombras dan un look fresco y natural a cualquier espaciom, además de ser la opción más flexible en términos decorativos. Una forma fácil, natural y agradable de transformar un espacio.
  6. Alfombras vintage. Otra tendencia que no para de ganar seguidores es el uso de alfombras vintage. Ese tipo de tapetes que pertenecen a otra época tienen una calidez en esa estética utilizada y anacrónica. De hecho, muchas alfombras no son forzosamente antiguas o viejas, simplemente tienen una apariencia cálida y usada, como si fuesen realmente de otra temporada.Decoracion-Alfombras-05
  7. Alfombras en tonos azules. Este tipo de alfombras son claras y frescas, en tonos que van del azul claro casi blanco, hasta un índigo intenso, el azul es un color que tiene una gran personalidad y aporta siempre una sensación de sofisticación y elegancia.

En todas las opciones y con todas las estrategias existentes, elegir una alfombra parece una forma extraordinaria de darle un golpe de impacto estético adicional a cualquier espacio. ¿Te animas a incorporar una? Discútelo con tus expertos en interiorismo en Barcelona, en Tu7 estaremos encantados de darte nuestra opinión y hacerte algunas propuestas.