¿Aislamiento Térmico En Una Reforma Integral?

No todos los días emprendemos el proyecto de realizar una reforma integral. En general, es una idea que dejamos madurar por un buen tiempo, permitimos que ronde nuestra cabeza y la construimos y reconstruimos en planes y diseños antes de aterrizarla como un proyecto a realizar a corto plazo.

En parte es por la complejidad emocional que muchas veces puede implicar el renovar completamente nuestro espacio vital, deshacernos de colores y vistas que formaban parte de nuestra vida cotidiana. En ocasiones, es porque implica un esfuerzo económico significativo que desconocemos y muchas veces pensamos que no seremos capaces de pagarlo. En realidad, si bien es innegable que no es un gasto menor, hay formas de realizar una reforma integral para todo presupuesto.

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Una vez superados estos obstáculos emocionales, económicos e incluso de organización familiar y habiendo decidido reformar en términos estéticos y funcionales nuestro espacio vital, hay un elemento que podríamos considerar y que sin duda añadiría un valor agregado a nuestra propiedad: el aislamiento térmico.

¿De qué se trata y porqué es una buena idea considerarlo en una reforma integral? Aquí otorgaremos algunos elementos de debate y comprensión de este tema.

La eficiencia energética y las reformas

Hoy en día es casi imposible el pensar en realizar una construcción nueva o una reforma integral de un piso o una casa sin escuchar hablar de la famosa eficiencia energética. Una serie de normativas europeas, españolas y comunitarias atienden la necesidad de utilizar los recursos energéticos con mayor eficacia y equilibrio debido al desgaste de la naturaleza producido por el uso desenfrenado y excesivo de los recursos que ésta nos proporciona realizado por la humanidad en los últimos dos siglos. Hay una auténtica toma de conciencia de que cada una de las acciones que realizamos en la vida cotidiana: desde la duración de nuestra ducha hasta la forma en que llegamos a nuestro lugar de trabajo, tienen una incidencia directa en el medio natural que nos rodea. Lamentablemente, esta toma de conciencia no es generalizada, comprendida en profundidad por todos los actores sociales, ni implementada en medidas prácticas con la periodicidad y regularidad que resultaría ideal.

Aun así, el trabajo paulatino de modificación de nuestros hábitos y del marco industrial y de infraestructura del funcionamiento de nuestras sociedades empieza con compromisos adquiridos de forma institucional y que se reflejan en normativas legales concretas. Algunas de éstas buscan que la implementación de técnicas de construcción y reformas que privilegian la eficiencia energética e incluso la certifiquen y validen.

¿Y qué es exactamente usar la energía de forma eficiente? No es simplemente ahorrar energía y apagar el televisor cuando nadie lo esté viendo. Es usar cada pequeña gota de energía al máximo, obteniendo los mismos satisfactores que antes lográbamos consumiendo más energía. Un lavadora eficiente, por ejemplo, es aquel que utilizando menos electricidad que otros electrodomésticos cumpliendo la misma función, lava la misma cantidad de ropa, dejándola igual de limpia. Es decir, no se pierde nada, sino que se aprovechan mejor los recursos.

En un piso o una casa, hay un consumo constante de recursos energéticos: gas y electricidad. Para iluminarnos, para permitir que funcionen los diversos electrodomésticos y sobre todo, para producir agua caliente y condiciones de confort térmico en nuestro hogar.

Como podemos analizar, la eficiencia térmica busca un equilibrio entre el consumo de fuentes energéticas y los satisfactores que éste otorga a los seres humanos. En una vivienda eficiente energéticamente además de que no se pierde ningún elemento de confort para sus habitantes.

 

La importancia del aislamiento térmico

En particular para quienes formamos parte del mundo de la construcción y las reformas hay una herramienta utilizada para lograr la eficiencia energética que resulta indispensable es el aislamiento térmico.

Esta noción parte de la idea de optimizar el uso de la fuente más económica de luz y calor: el sol. Para las construcciones nuevas, se intenta lograr este mejor uso desde la concepción del inmueble, dotándolo de superficies vítreas amplias con orientación sur, para permitir que se bañe con la luz del sol y se caliente de forma natural. Pero este calor no es tan útil ni práctico para mantener el confort térmico de un piso si no permanece en él. Suena muy lógico: permitir que una pieza o una casa entera se caliente gracias al sol, pero por años las construcciones y remodelaciones no hicieron nada para favorecer la permanencia de este agradable calor natural dentro de los muros del inmueble. Es esa posible fuga de calor lo que es “atacado” por la noción completa del aislamiento térmico. La idea es convertir el piso en un espacio más hermético, sin escapes de aire que permitan la salida del aire templado y a su vez impidan la entrada del aire gélido del exterior, pero también recubrir de tal forma los muros que éstos sean parte de la protección termal del espacio.

Hay distintas formas de recubrir las paredes de una casa o de un piso para que éste cuente con un adecuado aislamiento térmico. Por ejemplo, se pueden “rellenar” las cámaras de aire con distintos materiales como puede ser la espuma de poliuretano. Esta opción es interesante pues no modifica ni las dimensiones ni la apariencia exterior del inmueble. Otra forma de aislar térmicamente un inmueble es hacerlo desde la fachada. En este caso se usa el denominado Sistema de Aislamiento Térmico desde el Exterior, abreviado como SATE, que es bastante común en España. Es un método en que la fachada es recubierta por un encolado previo, posteriormente se le aplica un material aislante como el poliestireno y finalmente se fija con placas de anclaje. Este método modifica la apariencia externa de la casa o edificio, pero tiene muchas ventajas: no sólo mantiene la temperatura agradable (fresca en verano, tibia en invierno), sino que protege la construcción y funciona también como factor de aislamiento acústico, es decir, no permitiendo que el ruido y el bullicio de la calle penetren en la construcción. El único pero de este sistema es que en construcciones con una fachada clásica o tradicional no es ideal pues perderían su personalidad estética.

Afortunadamente está la opción del aislamiento interior. Dentro de las técnicas utilizadas en España para este tipo de trabajos, el trasdosado de muros es una excelente alternativa. Su gran “pero” es que reducirá la superficie útil de cada habitación en que se utilice en unos 5 cm. En realidad, no es mucho para lo que se gana con este tipo de trabajos. Un buen aislamiento es una gran inversión en términos de eficiencia energética, recordando que se gana confort térmico a lo largo de todo el año y las facturas de electricidad y gas se pueden reducir significativamente. Pero los elementos positivos de este tipo de inversión al realizar una reforma integral son más amplios.

 

Ahorro y ayudas en los trabajos

El primer elemento atractivo al momento de decidir incorporar trabajos en el aislamiento térmico al planificar una reforma integral, es el hecho de que al ser trabajos que disminuyen el impacto de la huella de carbono de un inmueble, existen ayudas por parte de la administración pública para quien realiza este tipo de trabajos. Desde el año 2013, el IDEA (Instituto para la diversificación y el ahorro de energía) emitió un programa de ayuda y financiación que participa de la rehabilitación térmica de inmuebles, sobre todo de tipo residencial. A partir de entonces las formas y mecanismos de ayuda gubernamental se han multiplicado y diversificado, y pueden consultarse en este enlace oficial.

Sin embargo, el hecho de contar con un estímulo económico o fiscal no es el único beneficio económico de considerar el aislamiento térmico al emprender una reforma integral de nuestra vivienda. El ahorro más significativo viene del hecho de que consumiremos mucha menos energía para calentar o refrescar nuestro hogar de acuerdo a la temporada del año y eso se refleja de forma positiva en las facturas. Reconozcamos que a nadie le encanta pagar grandes sumas cada que recibe su factura de luz o gas. Lo interesante del aislamiento térmico es que se hace una inversión que poco a poco se paga sola gracias al ahorro continuo y permanente en las facturas mensuales.

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Pero no sólo eso. Como propietarios de un inmueble jamás debemos pasar por alto la idea de que todas las reformas que hacemos pueden otorgar un valor añadido al piso si algún día decidimos alquilarlo o directamente venderlo. Y en ese sentido, el aislamiento térmico sube de forma significativa la calificación energética de la casa, haciéndola mucho más atractiva para quien busca a dónde mudarse. El sistema de la calificación energética es tan claro y tan visual, que es un elemento de valor adquirido inmediato para un piso en que se han realizado trabajos al respecto.

 

Integrando el aislamiento térmico en el plan de la reforma

¿Qué es lo que queremos de nuestra reforma integral?

La idea siempre es cambiar y mejorar a la vez. Modificar la estructura, disposición de habitaciones, sitios de almacenamiento, colores, acabados, practicidad, movilidad y más elementos en el piso o casa. No es simplemente pintar los muros: eso no sería una reforma integral.

Es por ello que integrar el aislamiento térmico puede no es tan difícil si estamos previendo reformas estructurales o una modificación drástica en la disposición de muros y paredes medianeras de nuestro piso. Si nos decantamos por un aislamiento interno, hay opciones que podremos implementar con más facilidad si ya hemos vaciado nuestro piso de cara a su renovación completa. El trasdosado interno de fachadas o la proyección de espuma de poliuretano son ejemplos de cómo justo antes de darle un nuevo aparejado a los muros y darles color y personalidad, podemos aprovechar durante una reforma para mejorar significativamente las condiciones térmicas del piso.

Además no hay que olvidar que de cara a la mejora de la eficiencia energética de nuestro hogar, una reforma es un momento ideal para complementar el aislamiento térmico con otras medidas como por ejemplo la elección de ventanas de triple cristal y materiales aislantes, la verificación de puentes térmicos y otros trabajos que poco a poco nos otorgarán una comodidad térmica muy agradable y nos reportarán ahorros significativos.

Otra forma interesante de disparar hacia arriba la calificación energética de un piso es cambiando la caldera (por otra de tecnología más eficiente, como las de condensación en frío). Ello puesto que la producción de agua caliente sanitaria es también una de las formas en que más se gasta energía dentro del hogar.

Finalmente, si queremos coronar todos estos trabajos en pro del aislamiento térmico con una excelente calificación energética y una relación más que amigable con el medio ambiente, es posible lograrlo integrando energías renovables: paneles solares o uso de energía geotérmica, por ejemplo, son excelentes adiciones que inciden positivamente en el comportamiento térmico de nuestro piso.

¿Tienes dudas de cómo integrar el aislamiento térmico en los planes de tu reforma integral? ¿No estás seguro de si es el momento ideal para realizar cambios de este tipo? No dudes en preguntarnos, expertos en interiorismo, responderemos a tus preguntas.